Como si te encontraras a 3000 metros sobre la tierra, subida en un helicóptero que se tambalea y hace demasiado ruido. De pronto te preguntan que si te quieres tirar. Y tú te mueres de miedo. Pero aun así no te lo piensas dos veces. Sientes que es lo que quieres, lo que necesitas. Lanzarte y dejar que el aire te despeine, sentir el frescor en la cara y, con un poco de esfuerzo, abrir los ojos y ver todo lo que hay debajo de ti. Gritar, gritar hasta dejarte la voz. Y que el miedo desaparezca, que no te importe que cuando tires de la cuerda el paracaídas no se abra, que puedas quedarte atrapada entre los árboles, caer en medio de una autopista o no aterrizar. La verdad, me encantaría tirarme y no volver a pisar nunca el suelo ¿Me empujas o te tiras conmigo?

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